Cuando papá y mamá se enfadan me duele la barriga.

Categorías:Niños y adolescentes
Capote Psicología

Cuando papá y mamá se enfadan me duele la barriga


     Cuando papá y mamá se enfadan me duele la barriga. Cuando los escucho me voy corriendo a mi habitación y me meto debajo de la cama. Me tapo los oídos muy fuerte porque no me gusta lo que dicen. Pero a veces los oigo igual. Y entonces canto una canción super bajito hasta que terminan de discutir. Creo que están enfadados porque a veces me porto mal. Cuando ya no los oigo me pongo corriendo a recoger mi habitación. Recojo todos los juguetes del suelo y lo dejo todo ordenado. Cuando papá y mamá se enfadan me duele la barriga pero yo no les digo nada. Me quedo callada y canto bajito.

     Yo ya tengo 5 años y soy mayor, pero Lucas a veces se asusta y llora mucho porque solo tiene 1 año. Si empieza a llorar salgo corriendo de debajo la cama y voy a cogerlo a su cuna. Ya pesa un montón pero yo soy superfuerte. Lo llevo a mi habitación y le traigo azúcar de la cocina porque le gusta mucho y deja de llorar y se pone contento. Mi profe dice que es malo comer azúcar pero yo le doy solo un poquito.

     Lucas todavía no me entiende porque casi no habla. Por eso cuando le digo que no llore no me hace caso. Cuando sea más mayor le voy a explicar que no puede llorar ni gritar, porque mamá y papá se enfadarán. Tiene que portarse siempre bien para que estemos todos contentos. Cuando estamos solos con mamá o papá casi nunca pasa nada. Por ejemplo cuando estamos con papá porque mamá no ha llegado del trabajo no pasa nada. Los sábados cuando papá se va con los abuelos tampoco pasa nada. Solo me duele la barriga cuando mamá y papá están los dos en casa. Pero cuando enseñe a Lucas a portarse bien seguro que ya no discutirán más. Y ya no tendré que darle más azúcar.

     Lucas y su hermana no existen. Al menos este Lucas y esta hermana. Pero sí que existen muchos como ellos. Muchos pequeños que sufren lo inimaginable cuando sus padres se enzarzan en batallas campales casi diarias. No te engañes, a tus hijos sí les afecta. Sí son conscientes de que estáis discutiendo, sí sienten miedo y dolor. Algunos incluso sienten que discutís por su culpa; porque no han hecho algo bien, porque no han recogido su cuarto o porque os ponen nerviosos. No olvides que pueden tener sufrimientos y preocupaciones igual que los tenemos los adultos.

      La Convención sobre los Derechos del Niño, establece en su artículo 3.2 que los niños tienen derecho a la protección y el cuidado que sean necesarios para su bienestar. Esto quiere decir que vuestros hijos tienen derecho a vivir en un ambiente estable y tranquilo, un ambiente donde no solo tengan lo necesario para vivir, sino donde también puedan desarrollarse de forma saludable emocional y psicológicamente. Un ambiente donde no tengan que taparse los oídos, donde no tengan que proteger a sus hermanos pequeños, donde no piensen que son los culpables de vuestros problemas. Y sí, en un hogar donde sus padres no les provoquen dolor de barriga. Si no sois capaces de proporcionarles este hogar, por favor, separaos ya.



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