Los motivos que llevan a una persona a acudir a terapia psicológica pueden ser muy variados. No es necesario que sufra de un «trastorno» tipificado como tal. En muchas ocasiones no existe un diagnóstico propiamente dicho, pero sí un problema que hay que evaluar y valorar porque está interfiriendo en la calidad de vida de la persona que lo sufre.

¿Quién puede ser candidato a asistir a terapia psicológica? La respuesta es sencilla: toda aquella persona que ve su calidad de vida significativamente disminuida y que no encuentra herramientas para recuperar su bienestar. Como ves, no hace falta ni «estar loco» ni sentirse avergonzado por acudir al psicólogo. Todas las personas en un momento dado podemos necesitar ayuda. Si pulsas aquí, encontrarás un pequeño juego que te ayudará a decidir si es el momento de pedir ayuda.

Y recuerda: tomar la decisión de ir al psicólogo no es un punto de no retorno, no estás obligado a continuar en tratamiento si tú no quieres hacerlo, tu psicólogo no va a obligarte nunca a que hagas algo que no quieres hacer.